viernes, 23 de abril de 2010

El Hombre y la música



El hombre logra conocer el mundo que le rodea a través de sus sentidos. A pesar de toda la carga genética y de todas sus potencialidades, sin ellos, estaría condenado al aislamiento. Cada sentido nos hace conocer una realidad particular, y nadie puede decir que los estímulos auditivos sean menos reales que otros estímulos sensoriales.



Ese mundo exterior que el hombre siente, le proporciona los primeros datos de lo que hará, pensará o sentirá, es decir, que de los sentidos obtenemos el material básico de lo que ha de ser nuestra inteligencia y de lo que ha de ser nuestro sentido estético.



Aún para la información más elemental que provenga del mundo externo dependemos completamente de nuestros sentidos. El cerebro, es el único órgano capaz de procesar la información recibida y su gran potencial lo lleva mucho más allá de la adaptación animal simple. Con sus billones de células, no sólo debe organizar los estímulos que le llegan y lo informan acerca de su medio, sino también debe crear nuevos diseños y formas para emplearse. Crear, comunicarse y desarrollarse constituyen unos de los mejores recursos para adaptarse al medio externo.



Si no existiera la posibilidad de comprender el mundo exterior, tampoco existiría la experiencia sensorial de oír, ni la música en consecuencia. Cuanto mayor sea el desarrollo sensorial de un organismo, más rico será su mundo externo.



La música es comunicación no verbal, concepto fundamental para comprender la influencia que ejerce sobre la conducta. No existiría y no sería necesaria si fuese posible comunicarse mediante la palabra con la misma facilidad que con ella.
Por tanto, el papel que juega la música en la vida del hombre es enriquecer, comprender, comunicar, y esas son también una de las principales funciones de la Musicoterapia.

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